El sistema inmune de las organizaciones

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Inmersos en la alta incertidumbre global provocada por el covid-19, es inevitable hacernos la pregunta sobre la capacidad que tendremos, como personas y organizaciones, para resistir y superar las circunstancias. Es el lobo de los tres cochinitos soplando con todas sus fuerzas, mientras que cada uno de ellos va descubriendo si su casa se mantendrá en pie o se derrumbará, sabiendo que esto depende del material con que esté hecha.

La capacidad de una persona para vencer una lucha contra un agente externo agresivo, en este caso el Covid-19, depende de qué tan expuesto se haya estado al virus, pues no es lo mismo tomar veneno en pequeñas cantidades que en grandes cantidades.

Además, también dependerá de lo saludable que se encuentre el organismo en el momento de la infección, lo cual está relacionado con el estilo de vida de la persona: si hace ejercicio regularmente, duerme lo suficiente, tiene una dieta balanceada, si fuma, toma alcohol o consume drogas con frecuencia, si vive bajo estrés mal canalizado, entre otros factores más. Las empresas también cuentan con un “estilo de vida” que se define como el conjunto de su cultura, prácticas, rituales, principios y creencias internas. Si la moral de los colaboradores o el flujo de caja fallan, la organización se desplomará. O lo contrario: cuando se cuenta con un desempeño sólido, por más obstáculos que se encuentren, las áreas se mantendrán funcionando y dando los resultados esperados. El mecanismo de defensa que protege a una empresa de choques externos de cualquier índole y que procura la continuidad del negocio, depende entonces casi en su totalidad de cómo se hayan dado las cosas al interior durante los últimos años.

Son justo estos hábitos empresariales los que son reconocidos por las certificaciones externas como Great Place To Work (GPTW) o Gestión de Calidad Humana y Responsabilidad Social (CRESE) que, más allá de medir la responsabilidad social, hablan del estado de salud de la empresa y su capacidad para hacer frente a adversidades. Una vez que el riesgo se materializa, es tarde para implementar con éxito aquellas medidas que implican un efecto lento y gradual; un individuo enfermo no podrá comenzar a hacer ejercicio regularmente para mejorar la circulación sanguínea. Cuando mucho, se puede procurar mayor descanso y mejor alimentación. En condiciones normales, es fácil confundir a una persona o una organización frágil con una robusta, sin embargo, será hasta que se presenten circunstancias severas que las diferencias se vuelvan notables. Si bien los procesos, las finanzas y el blindaje jurídico pueden dar cierta estabilidad, el componente crucial siempre será la cultura, valores y principios que se hayan establecido entre los colaboradores. La médula del sistema de defensa y protección de una organización es su propia gente.

Cuando la prioridad de una empresa está centrada en las personas, cada una de las interacciones que se tengan con un colaborador irán permeadas por este enfoque. Así, desde la forma en que se recibe a un candidato, el ritual con el que se le da una bienvenida e inducción a la empresa, hasta su participación activa en las decisiones de ésta, estarán forjando conexiones sólidas entre los individuos y los grupos de trabajo. Un alto nivel de congruencia se debe sentir en toda la estructura, empezando por la agenda de las cabezas de la organización, que debe ser inspiradora, transparente y estar alineada con los esfuerzos que se realizan en los demás niveles. Este entendimiento de un propósito común nutrirá el nivel de confianza que se tiene en la viabilidad y permanencia de la empresa. La apertura de canales de comunicación estables caracteriza a las empresas que se mantienen en constante actualización y permanecen sólidas. De forma instantánea, cualquier colaborador debe sentirse cómodo para manifestar cuando tenga inquietudes o inconformidades, a sabiendas de que será escuchado y se tomarán acciones para resolver. El reconocimiento de los resultados individuales y de equipo es fundamental para afianzar el sentido de pertenencia de las personas. En la medida en que el talento sea reconocido y desarrollado, la inteligencia y la creatividad se mantendrán enfocadas en corregir desviaciones internas y consolidar prácticas exitosas. 

La médula del sistema de defensa
y protección de una organización
es su propia gente.

La solidaridad al interior de la organización y con el entorno de sus colaboradores es un componente clave que va desde las políticas de inclusión hasta la promoción de prácticas que permitan balancear su vida profesional con la personal, sin dejar de lado el modo en que la empresa reacciona cuando alguno de sus miembros pasa por dificultades. Los esfuerzos mencionados actúan de forma interdependiente, es decir, sólo se conseguirán los resultados cuando las acciones se aplican de forma equitativa.

Tendría poco sentido que una empresa fuera muy buena dando la bienvenida e integrando a los nuevos compañeros, si más adelante los descuidará o no reconocerá su buen desempeño. Las empresas con más visión habrán sabido anticipar las adversidades. Siempre será un error esperar a que lleguen para actuar ante ellas o para reconocer lo bien que alguien se esté desempeñando. Como equipo, el apoyo hombro con hombro debe sentirse desde que alguien se incorpora, hacerlo sentir que pertenece a un esfuerzo genuino por trascender como sociedad. Los líderes de cada equipo de trabajo conocen mejor que nadie el esfuerzo que se realiza día con día para que la cultura más allá de plasmarse en documentos, se pueda vivir y sea palpable. De esta forma, cada uno de los miembros se hace parte de ella, se esfuerza todos los días para ser mejor, para convertirse en un ejemplo del que los suyos se sientan orgullosos; pero sobre todo, para tener la satisfacción de que cada uno de sus días vale la pena.

 

Jorge
Uribe Maza
Director Comercia

Fundado en 1995, Grupo IPS de México es una empresa de seguridad privada cuyo objetivo es “Hacer feliz a nuestra gente”, garantizando la calidad y el profesionalismo para satisfacer las necesidades de clientes y colaboradores; administrando, en tiempo y forma, sus prestaciones sociales, nóminas y equipos.

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