- Publicidad -
miércoles, febrero 8, 2023

Síguenos en nuestras redes sociales:

- Publicidad -

Inteligencia lúdica para tomar muy en serio el juego de los negocios

El año 2020 pasará a la historia como aquél en el que una película de ciencia ficción invadió la realidad. Y nosotros, actores involuntarios, buscamos al autor del libreto para que nos comente cómo terminará la historia. “¡reinventarse y co-crear, o morir!”, podría ser un título para esta saga. La inteligencia lúdica propone cuatro actitudes para descubrir oportunidades y responder a los retos del momento: innovar-cooperar-aprender-contribuir.

R

ecordarán a Charles Chaplin en la película Tiempos Modernos, enredado entre máquinas enormes como si fuera un engranaje más. La premisa era que los Carlitos como él no pensaran, que no se distrajeran. Este enfoque tan propio de la era industrial no le sirve más a las empresas. Antes, la seriedad en el trabajo pasaba por hacer bien lo que se nos pedía. El cambio acelerado y la complejidad de los negocios requieren un giro de 180º: hoy todos los colaboradores deben pensar. Hoy la seriedad pasa por pensar y atreverse a probar nuevas maneras de hacer, de sorprender y ganar clientes, de mejorar procesos y bajar costos. Hoy la clave está en que Carlitos aporte toda su creatividad y logre pasar del Carlitos engranaje al Carlitos creativo, para llegar a ser ése que dirigió algunas de las mejores películas de la historia. Detrás de todo lo que hacemos están las emociones. Para lograr en los trabajadores una actitud de “no pensar” bastaba con generar en ellos miedo a perder su trabajo.

Para posibilitar que los colaboradores piensen, en cambio, el miedo no es suficiente. Necesitamos ayudar a los colaboradores a alinear su pensar-sentirhacer con los objetivos más relevantes de la organización, y que pasen del “debo” al “quiero”. En el presente artículo exploraremos la inteligencia lúdica y la capacidad de desarrollar una actitud más lúdica en nuestros equipos, como el puente para lograr este cometido.

Históricamente el concepto de inteligencia se asoció a lo racional, luego apareció la inteligencia emocional, y finalmente la idea de una inteligencia práctica, que tiene que ver con el experimentar y el hacer. En el libro Inteligencia Lúdica desarrollamos este concepto, basado en numerosos ejemplos y en una trayectoria de 20 años llevando lo lúdico a las organizaciones, integrando lo que sentimos con lo que pensamos y hacemos.

Los seres humanos venimos dotados de un impulso lúdico que empuja nuestra curiosidad, y nos ayuda a descubrir y aprender para interactuar con el mundo. Jugar es imaginar mundos que no existen. Freud explica que este impulso no desaparece. La gran diferencia es que de adultos soñamos con mundos nuevos y buscamos llevarlos a la realidad. Cada vez que estamos por empezar un trabajo nuevo, o vamos al encuentro de alguien nuevo, fantaseamos un mundo que no existe y que nos gustaría que suceda. Jugamos con él, nos preparamos y tratamos de hacerlo realidad. Los impulsos lúdicos de los adultos (imaginar nuevos mundos) están en la base de la inteligencia lúdica y se traducen en actos continuos de creatividad y aprendizaje. La inteligencia lúdica está indisolublemente ligada a la experiencia concreta, por lo que genera actitudes lúdicas en la práctica: explorar, innovar, enfrentar desafíos, apropiarse de proyectos, cooperar, aprender, cambiar, dando un sentido de trascendencia a la tarea de cada uno. Nuestra experiencia confirma que estos son precisamente los comportamientos que requieren hoy las empresas para hacer frente a un mundo en cambio permanente. No de causalidad, son estos mismos comportamientos los que las personas buscan desplegar cuando piensan en su trabajo ideal. Son todas estas actitudes lúdicas las que contribuyen a desarrollar personas y estructuras más ágiles, flexibles y promotoras del cambio. Compartimos a continuación dos ejemplos de los muchos que se analizan en el libro Inteligencia Lúdica:

¿Cómo la institución financiera más grande del mundo atrae a los mejores MBAs de las mejores escuelas de negocios y se posiciona como uno de los empleadores más atractivos? Éste fue el desafío que nos presentó uno de nuestros principales clientes hace unos 10 años. Junto a la institución, desarrollamos un programa al que se invita a estudiantes que están terminando su MBA en algunas de las 15 escuelas de negocios más destacadas de USA, Europa y LATAM. A casi 100 candidatos seleccionados se les lleva, todo pagado, a uno de los mejores hoteles de Miami. ¿A qué se los invita?

Los participantes inmersos en una dinámica lúdico-competitiva, sometidos a situaciones imprevistas, “olvidan” que están siendo evaluados y se comportan como son, permitiendo observar las actitudes lúdicas mencionadas, que son las que las organizaciones necesitan hoy.

A jugar. Durante dos días dirigen un banco en un juego de simulación especialmente diseñado. Se invita a 25 altos directivos de la institución, de diferentes países. ¿A qué se los invita? A observar a los participantes jugar. Estas dinámicas emulan el entorno de trabajo y los desafíos del negocio real: toman decisiones, trabajan en equipo, sometidos a la presión del tiempo, a la complejidad e incertidumbre que caracterizan al momento actual. En esos dos días, los directivos obtienen una radiografía precisa de cada candidato.

En una entrevista tradicional por trabajo los candidatos vienen muy preparados y pueden desorientar a más de un experto. En eventos como el descrito, los participantes inmersos en una dinámica lúdico-competitiva, sometidos a situaciones imprevistas, “olvidan” que están siendo evaluados y se comportan como son, permitiendo observar las actitudes lúdicas mencionadas, que son las que las organizaciones necesitan hoy. 

En 1995 Amazon inicia la venta de libros online. Hoy es número uno en ventas en numerosos productos. Su meteórico crecimiento lo convierte en un adalid del e-commerce. Quién dudaría que ese era el camino a seguir. En su voraz carrera, Jeff Bezos, su fundador, identifica un espacio de mercado de la venta online, en el que no es líder:

“La gente necesita [desarrollar] la habilidad para darle un sentido a la información, para identificar la diferencia entre lo que es importante y lo que no…” Yuval Noah Harari

en la venta de comestibles y frescos, Walmart le llevaba la delantera. ¿Cuál fue una de sus últimas movidas? Compra Whole Foods, una cadena “física” de supermercados. ¿Volvió a las tiendas “físicas” contradiciendo totalmente sus principios? Ese sería un análisis lineal. Un tema fundamental que se explica en el libro mencionado se refiere a cómo navegar paradojas. Bezos demuestra que su estrategia paradójica de volver a las tiendas físicas para mejorar sus ventas online resultó sumamente inteligente y eficaz. Un pensamiento lúdico, flexible, capaz de cuestionar sus mismos principios. Inteligencia lúdica en acción. Decisiones como ésta pasan por la interpretación que le damos a la información.

Yuval Harari alerta en su último libro que: “lo último que tiene que hacer un maestro es darles más información a sus alumnos. La gente necesita [desarrollar] la habilidad para darle un sentido a la información, para identificar la diferencia entre lo que es importante y lo que no, y sobre todo de combinar bits de esa información en una visión más amplia del mundo”.

Por eso nos entusiasma hablar de una Economía de la Inteligencia (que le da un sentido a la información y está abierta al descubrimiento) más que de una Economía del Conocimiento que da por sentado que algo ya se sabe. Dicha inteligencia es lo que llamamos inteligencia lúdica, e incorpora no sólo la inteligencia racional, sino también la emocional y práctica-experimental (prueba y error), para aprender haciendo y pasar de lo teórico a lo práctico, ayudando a las organizaciones a cerrar la brecha de la ejecución. Por el contrario, es el exceso de conocimiento y de confianza en lo que ya sabemos, lo que limita la capacidad de pensar e intervenir de manera diferente. Necesitamos deshacernos de ese conocimiento, animarnos a cuestionarlo. Es habitual que ante cada nuevo estímulo o bit de información nueva que nos llega, busquemos verificar si confirma nuestro saber previo. Al contrario, la clave está en ver cuánto dicha nueva información nos ayuda a ampliar, enriquecer, o modificar nuestra comprensión previa de los temas y la forma en que las cosas suceden.

Jeff Bezos afirma que: “las personas más inteligentes están constantemente revisando sus conocimientos”. Y que es “saludable mañana pensar de una forma contradictoria a como se piensa hoy”. Los negocios, al igual que las relaciones, son juegos infinitos, nos dice Simon Sinek en su nuevo libro. Juegos en los que, a diferencia de los finitos como el fútbol, los jugadores y las reglas pueden cambiar y no existe “ganar el juego”, simplemente perseverar en él lo más posible.

Se trata entonces de pasar de una Economía del Conocimiento a una Economía de la Inteligencia; debemos pasar de acumular conocimientos y métodos, a co-crear saberes y prácticas fluidas, que evolucionan. Para ello es indispensable una inteligencia lúdica, dispuesta a la experimentación, abierta al aprendizaje. No es casualidad que los estudios de Lominger sobre competencias definan precisamente learning agility como la competencia por excelencia de las personas de alto potencial, de aquellas personas que serán capaces de pasar con éxito de una asignación a otra, asumiendo nuevas, distintas y mayores responsabilidades. Porque como diría Arie de Geus: “en un mundo que cambia constantemente, la capacidad de aprendizaje puede llegar a ser la única ventaja competitiva”.

Hablar de lo lúdico no implica llenar los pasillos con mesas de ping pong. Se trata más bien de cambiar el mindset, de desarrollar en las personas y en las organizaciones una actitud curiosa, atrevida y juguetona que les permita experimentar, estar dispuestos a fallar y volver a intentar. Esta es la base de la innovación, la cooperación, la agilidad y el aprendizaje que tanto necesitan las empresas. Porque, como sabemos por Peter Senge y tantos autores y practicantes de transformación organizacional, en un mundo que cambia constantemente, sólo las organizaciones abiertas al aprendizaje pueden hacerle frente al cambio, o mejor aún, generarlo.

REFERENCIAS

  • Declaraciones de Jeff Bezos. Recuperado de: https://www. infotechnology.com/online/Que-es-la-inteligencia-para-elhombre-mas-rico-del-mundo-20181007’0001.html
  • Harari, Y. (2018). 21 Lessons for the 21st Century. NY, USA: Random House.
  • Senge, P. (2012). La quinta disciplina: el arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje. Buenos Aires: Gránica
  • Sinek, S. (2019). The Infinite Game. NY, USA: Penguin Random House.
  • Lominger. (2010). The Leadership Architect Technical Manual. Korn / Ferry International.

Marcos Cristal

Socio fundador, Business Skills. Autor de los libros El equilibrista e Inteligencia Lúdica, potenciar la innovación y la cooperación para crear organizaciones más ágiles publicados en México, Colombia y Argentina

Sahira Herrera

Consultora organizacional. Experta en el desarrollo de organizaciones de alto desempeño, transformación cultural, liderazgo y gestión de talento en general.

Fundada en 2001, Business Skills se especializa en el desarrollo de juegos de simulación de negocios y otras dinámicas lúdicas para capacitación, reclutamiento y assessment, eventos masivos, en entornos presenciales y virtuales (sincrónicos y asincrónicos). Diseña e imparte programas de formación utilizando simulaciones y dinámicas lúdicas en temas de liderazgo, agilidad, negociación, visión integral de negocios (business acumen), startups, ventas.

www.skills-sims.com/spanish

- Publicidad -

artículos relacionados

Artículos recientes

- Publicidad -