La nueva experiencia del colaborador tiene un punto de partida claro: la atracción de talento joven que se integra a la fuerza laboral con una mentalidad diferente a las generaciones predecesoras. ¿Qué esperan exactamente de los empleadores? Aquí lo descubrimos.
En esta edición de RH en las empresas, quiero compartir información de valor con otros líderes del área de personas. Como Director de Administración y Dirección de Talento en la Universidad Panamericana, tengo el privilegio de convivir diariamente con los jóvenes que pronto nutrirán a las organizaciones. A través de un cuestionario, he tenido la oportunidad de conocer sus inquietudes, motivaciones y visión de su futuro profesional. Esta información nos permite anticiparnos a las expectativas de una nueva generación que, con una visión fresca y prioridades distintas, está transformando el mundo laboral.
Para el área de Recursos Humanos, comprender qué es lo que los jóvenes valoran en un posible empleador es fundamental para diseñar estrategias de atracción y retención de talento efectivas. Al conocer qué factores resultan prioritarios —como la flexibilidad, el desarrollo profesional, el propósito de la empresa o el reconocimiento—, las organizaciones pueden ajustar sus propuestas de valor, fortalecer su marca empleadora y asegurar la construcción de equipos alineados con las necesidades y aspiraciones del talento emergente. A continuación, los puntos más relevantes de la encuesta.
¿QUIÉNES CONTESTARON?
La muestra está conformada por estudiantes de licenciaturas del área económico-administrativa de todos los semestres y con ligero predominio de mujeres. Pertenecen a la Generación X, nativos digitales que dejaron atrás los canales tradicionales de comunicación y se enteran de lo que pasa en el mundo por medio de las redes sociales.


¿QUÉ PRIORIDADES TIENEN?
Con ocho variables para elegir, los resultados apuntan a que la prioridad de los jóvenes es su dinámica familiar, y la religión es lo menos importante. Es interesante el que, de manera homogénea, el dinero y el trabajo son mucho más relevantes para ellos que los hobbies, los deportes o los viajes. Notemos entonces que, si ofrecemos empleos con remuneración justa que les brinden balance entre vida profesional y familiar, eso satisfaría a más del 50% de los encuestados.


¿EN DÓNDE QUIEREN TRABAJAR?
Los jóvenes no manifiestan ningún interés por participar en la política, al contrario de los otros tres sectores sobre los que se les preguntó; participar en organizaciones no gubernamentales les es atractivo, pero definitivamente sus aspiraciones radican en ser emprendedores y, como número uno, desarrollar una trayectoria profesional en una empresa. Las empresas pueden capitalizar esta información de maneras estratégicas para atraer y retener talento joven, al mismo tiempo que fortalecen su imagen y cultura organizacional. Aquí van algunas ideas clave:
– Es necesario fortalecer los programas de desarrollo profesional por medio de planes de carrera transparentes; programas de formación continua —tanto de habilidades blandas como técnicas—; movilidad interna, fomentando el crecimiento horizontal y vertical para mantener al talento motivado.
-Tener una cultura de “emprendimiento interno” en la organización, con espacios y programas donde los jóvenes puedan proponer ideas, liderar proyectos y desarrollar productos como si fueran sus propios negocios. No hay que olvidar premiar la innovación y la iniciativa, alimentando ese deseo de emprender desde adentro.
-Resaltar la participación social y el propósito, involucrando a los jóvenes en las causas sociales a través de la empresa.


¿QUÉ PIENSAN LOS ESTUDIANTES QUE NECESITAN PARA TRABAJAR?
Ellos creen que lo más importante es la experiencia, seguida de los estudios universitarios y los contactos personales; esas son las tres variables que ellos consideran que son más valoradas en el mundo laboral a la hora de que los contratan. En el área de personas, los filtros son la base para el proceso de reclutar talento, y cada organización tiene sus métodos y preferencias. Sin embargo, si requerimos experiencia profesional, debemos contribuir creando programas de la mano con instituciones de educación superior para acercar a los estudiantes a la experiencia laboral por medio de servicio social e interinatos.


EL ENFOQUE ES INDIVIDUALISTA
En términos generales, los estudiantes planean su futuro personal y profesional alrededor de la propia experiencia: su motivación más poderosa es su desarrollo a través del tiempo en trabajos donde puedan crecer; esto es incluso más importante que tener una buena remuneración.
Como parte de su educación se les exhorta a trabajar en equipo, pero a final de cuentas saben que, en una sociedad tan competitiva, deben sobresalir en un mar de candidatos bien preparados. No perdamos de vista que parte de su inducción debe incluir un cambio de mindset para aprender a colaborar a favor de un bien común.


¿QUÉ TIPO DE EMPRESAS LES ATRAE?
En una ciudad tan caótica como CDMX, no resulta sorprendente que un tercio de los estudiantes prefieran opciones laborales que estén cerca de su casa; otro tercio quiere trabajar en su ciudad, y un tercio más sueña con emigrar a otra parte del mundo. Es notorio que prácticamente nadie está interesado en trabajar de forma remota, pues a esa edad la convivencia presencial es importante.
El 82% de los encuestados prefieren trabajar en una empresa multinacional, seguido de una empresa grande en México. Muy pocos se ven en una empresa mediana, en pequeña o familiar. Esto nos motiva a buscar la forma de fortalecer la marca del empleador.

LOS VALORES DE LAS EMPRESAS SÍ IMPORTAN
Para las personas del área de RH que a veces se preguntan si la visión, misión y valores de una organización influyen en la atracción de talento, deban saber que los jóvenes aprecian, sobre todo, que se les trate con respeto; que la empresa sea transparente en sus intenciones y cómo las comunica; y que la fuerza laboral sienta pasión por su trabajo. Otros valores como la confianza, la equidad y el buen trato también son factores determinantes al momento de acercarse a una empresa.

¿Y CON RESPECTO AL LIDERAZGO?
Un jefe que inspire; un jefe que, además, tenga liderazgo moral es lo que esperan los jóvenes en su ámbito laboral. Tomemos esto en cuenta a la hora de considerar a los líderes que tendrán a su cargo equipos de talento joven: ellos necesitan mentores, quieren adquirir habilidades nuevas y sentirse acompañados en su desarrollo.
Estas generaciones crecieron con redes sociales, foros y plataformas donde todo el mundo puede opinar y ser escuchado. Cuando un jefe presta atención a sus ideas, se genera un intercambio: para los jóvenes, el aprendizaje es bidireccional; valoran tanto lo que el jefe puede enseñar como lo que ellos pueden aportar. Ya no se sienten cómodos con modelos de liderazgo autoritario. Prefieren líderes accesibles, empáticos y abiertos al diálogo, que les den confianza para proponer sin miedo a ser juzgados.
COMO CONCLUSIÓN
En un entorno laboral en constante evolución, los jóvenes que están a punto de egresar de la universidad llegan al mercado con expectativas claras y bien definidas sobre lo que buscan en un empleador. Más allá de una remuneración competitiva, valoran profundamente el reconocimiento a su trabajo, la posibilidad de mantener un equilibrio entre su vida personal y profesional, y la adaptabilidad para desarrollar su carrera de manera auténtica y alineada con sus valores.
Esta nueva generación no solo busca un salario justo, sino también un entorno que promueva el crecimiento, la inclusión y la posibilidad de dejar una huella significativa desde el inicio de su trayectoria profesional.
Me parece que hay tres factores que pueden ayudar a las organizaciones a entender, atraer y retener talento de las nuevas generaciones: primero, hay que ayudarles a encontrar un balance de vida, porque, como dije al principio, aparece muy marcado el interés por la familia, y buscan espacios y tiempo para ello. En segundo lugar, hay un gran interés por hacer carrera en las empresas, por lo que hay que impulsar desde el principio los planes de carrera y ofrecer evolución a futuro. Por último, el estudio revela como tercer factor la forma de comunicarse con los jóvenes; los canales digitales dominan las opciones y pueden ser la respuesta en la búsqueda de nuevas experiencias para el colaborador.
En definitiva, entender lo que los jóvenes buscan en un empleador no es solo una cuestión de atraer talento, sino de construir organizaciones más humanas, adaptables y sostenibles en el tiempo. El reconocimiento genuino, la flexibilidad laboral y las oportunidades de desarrollo ya no son beneficios extras, sino requisitos esenciales para quienes están por dar sus primeros pasos en el mundo profesional. Escuchar y responder a estas expectativas es clave para que las empresas no solo capten a los mejores talentos emergentes, sino que también logren retenerlos y crecer junto a ellos en un entorno de mutuo compromiso y evolución constante.
Para consultar la encuesta completa, enviar un correo a jorleon@up.edu.mx

