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domingo, febrero 5, 2023

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Inteligencia emocional en las empresas

En palabras del psicólogo estadounidense David Goleman: “la inteligencia emocional puede definirse como la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones al trabajar con otros.”

Las condiciones intelectuales no son la única garantía de éxito en el ámbito profesional, sino apenas un factor, que unido a las necesidades emocionales cubiertas por el personal como equipo, ayudará al desarrollo del desempeño y los resultados de todo líder y trabajador, motivándolo emocionalmente a ser productivo, de ahí que la formación de equipos en los que se fomente el crecimiento y la capacidad de adaptarse a los cambios que se puedan generar dentro de la organización son habilidades que llevarán a un equipo al éxito.

En una investigación reciente, Daniel Goleman demostró que quienes alcanzan altos niveles dentro de las organizaciones poseen un gran control de sus emociones, están motivados y generan entusiasmo. Además, saben trabajar en equipo, tienen iniciativa y logran influir en los estados de ánimo de sus compañeros.

Goleman aborda tres grandes temas que se relacionan con el trabajo: las capacidades emocionales individuales, las habilidades para trabajar en equipo y la nueva empresa organizada con inteligencia emocional.

También demuestra la importancia de adaptarse a las nuevas condiciones en las empresas modernas, la necesidad del autocontrol en situaciones de estrés y la importancia de ser honesto, íntegro y responsable.

Los gerentes más eficaces son emocionalmente inteligentes debido a la claridad de objetivos, la confianza en sí mismos, y el poder para influir positivamente y de leer los sentimientos ajenos.

Resulta muy importante que aquellas personas que poseen estas habilidades las compartan, ya que, por increíble que parezca, la inteligencia emocional se puede aprender. Para ello, es necesario conocer nuestras propias competencias emocionales.

Los especialistas en la materia consideran que éstas son las que tiene una persona para potenciar su inteligencia emocional en la vida cotidiana, y actúan y se expresan en dos niveles:

Personales: determinan la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos, con el conocimiento y con el autodominio.

Sociales: definen la forma de relacionarnos con los demás.

De ellas se desprenden la autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía y destrezas sociales.

Es la capacidad de conocer nuestras propias emociones y la forma en que nos afectan; significa que debemos conocer nuestros propios recursos interiores, habilidades y límites. Cuando tenemos claro quiénes somos, a dónde vamos y cuáles son nuestros deseos, sabremos qué hacer si descubrimos quiénes lo que percibimos como adecuado, por lo tanto nuestro recurso más precioso es la atención. La primera tarea de un líder es conocerse a sí mismo.

Autorregulación

Es la capacidad de controlar nuestros impulsos y estados emocionales negativos, es decir, pensar antes de actuar.

Motivación

Es la capacidad de dirigir nuestras emociones hacia un objetivo, tener iniciativa y ser efectivos y perseverantes ante contratiempos y frustraciones. La motivación tiene cuatro competencias emocionales:

◆ El afán de triunfo, es el impulso del logro, el esfuerzo por mejorar o alcanzar un estándar de excelencia laboral.

◆ El compromiso, es alinearse con los objetivos del grupo.

◆ La iniciativa, es la disponibilidad que tenemos para reaccionar ante las oportunidades.

◆ El optimismo, la tenacidad para buscar el objetivo, a pesar de los obstáculos y reveses que puedan presentarse.

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