Walk the talk: el ABC de los equipos efectivos en la seguridad patrimonial

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QQuienes han trabajado de cerca con equipos de personas a cargo de la seguridad patrimonial, saben la relevancia que tiene el liderazgo y la camaradería para mantener a un equipo consolidado y enfocado en la protección de personas y activos.

Al poco tiempo de conformarse el equipo de trabajo se vuelve una segunda familia, de la cual se espera reconocimiento, aceptación e incluso afecto. Hay mucho que aprender cada día. Los errores se han de asumir, sin lugar para fricciones o malos entendidos que no se resuelvan en el momento. Cuando es necesario, hay que recibir con humildad una llamada de atención para mejorar. Se vale reír para despabilarse. A algunos les cuesta más, pues son más serios; no por ello se les hace a un lado. Se aceptan las diferencias, pues cada quien es distinto. Lo que no se vale es no trabajar en equipo. El que piensa que no necesita de nadie, acaba no encajando y se excluye. Al frente y dando ejemplo, siempre tiene que haber una cabeza a quien se admire y respete. En lo ideal, es una persona que sabe escuchar y dar importancia a las opiniones de sus colaboradores.

El cúmulo de actos tangibles por parte de la empresa para mejorar la calidad de vida de los trabajadores crea un sentimiento de pertenencia y gratitud que, como imán, atraerá y retendrá a los más talentosos, incluso ante la posibilidad de obtener mejores ingresos en otras empresas del ramo o de otra industria.

Se distingue por tomar decisiones basadas en los valores de la empresa. De forma regular, cuestiona su propio estilo de liderazgo y lo ajusta hasta conseguir que sea inclusivo, consistente y sincero. Por un lado, le queda claro que hay vida más allá del trabajo, por otro, sabe que la responsabilidad última de obtener resultados está en él y no en su equipo. Por ello, ayuda a la gente a avanzar en sus carreras profesionales y se enfoca en el largo plazo. Tomado de primera mano, en IPS cada Técnico en Seguridad Patrimonial (TSP) llegó tras haber recorrido caminos difíciles, tanto en lo laboral como en lo personal. Es necesario escuchar a cada colaborador, establecer múltiples canales de comunicación y ver por las necesidades de cada uno —algo que la gran mayoría no conocía en trabajos anteriores—. Sobran historias de tratos abusivos por parte de exempleadores, pagos y prestaciones distintos a los acordados, negativa de permisos. A lo anterior se suman las dificultades familiares: divorcios, deudas, parientes enfermos o en depresión. El tiempo libre es escaso, las distancias son largas y los hijos crecen sin uno haber podido estar allí en cada etapa, en cada dificultad. Por ello, un esquema claro es un respiro para todos —por ejemplo, pago semanal, capacitación constante condiciones de trabajo dignas y rodeados de gente respetuosa—. Aun así, no todos se ven a largo plazo en la seguridad privada, añoran regresar un día a sus profesiones de origen: herrería, abarrotes, turismo. Otros sí se ven en el sector, pero en cargos de mayor responsabilidad.

Cada líder de equipo se fija como principal reto llevar la cultura a cada rincón de la organización, que ésta sea vivida en todo momento por el equipo e incluso percibida por externos. Con la convicción de que realizar un trabajo con pleno apego en principios y valores es una forma de cambiar al mundo, empezando por el entorno cercano. Sólo se puede liderar con el ejemplo. La lealtad es consecuencia de mostrar en vivo ejemplo a los subordinados la forma correcta de hacer frente a situaciones complejas.

To walk the talk significa ser congruente con su propio discurso; arremangarse y ensuciarse las manos. Es indispensable dejar de lado esquemas obsoletos de dirección, basados en repartir instrucciones poco claras, en ocasiones no comprendidas por quien las da; incluso hacer uso constante de represalias y amenazas de despido. Un líder auténtico ve por el crecimiento personal y profesional de los colaboradores y sus familias como máxima prioridad. En el México actual, más allá del narcotráfico y del crimen organizado, la vida del ciudadano está impactada por los delitos del orden común. En el hogar, en el barrio, en el traslado al lugar de trabajo, en la escuela y al circular por las calles, los mexicanos viven en constante miedo. La incidencia delictiva ha mermado su calidad de vida. En este contexto de violencia e inseguridad, confluyen factores muy diversos, como la falta de empleos de calidad y la insuficiencia del sistema educativo, la descomposición institucional, la crisis de valores cívicos, el fenómeno de las adicciones, las disfuncionalidades y anacronismos del marco legal e, incluso, la persistencia de añejos conflictos intercomunitarios, agrarios y vecinales. Ante un entorno que desestabiliza el tejido social, sabemos que la opción es una visión muy humana sobre cómo generar lealtad y compromiso. Armando Zúñiga Salinas, con casi 25 años de experiencia como Director General y fundador de Grupo IPS de México, muestra cómo el tiempo y recursos invertidos en reconocer el desempeño y la honradez, construir esquemas de comunicación eficaces, provocar la cercanía de directivos y mandos medios con los colaboradores y sus familias, es la mejor forma de conseguir que desarrollen un sentido de pertenencia y no caigan en las tentaciones cotidianas de la delincuencia que busca regularmente hacerlos cómplices de robos y fraudes.

Mejorar los ingresos es básico para cualquier familia, en particular para aquellas que enfrentan deudas, enfermedad y otro tipo de limitaciones en cuanto a oportunidades de desarrollo. No obstante, existen muchas herramientas y modelos que contribuyen a que cada colaborador se sienta satisfecho y motivado en su trabajo que no necesariamente implican incrementos salariales. Gestos en apariencia sencillos como un desayuno con directivos, visitas a su domicilio o puestos de trabajo, talleres para aprender a trabajar en equipo, contribuir a hacer realidad el sueño de algún familiar, portales para entender de forma transparente cómo se calcula el pago que se recibe, espacios de comunicación continuos para valorizar su función, esfuerzo y desempeño, entre otros; son programas que suman para crear un entorno armonioso, donde el colaborador se vuelve parte de la familia. La pareja, padres e hijos también son parte de la empresa, la familia profesional y por ello son tomados en cuenta —sueños, frustraciones e inquietudes—.

Ellos tienen mucho peso al momento en que el empleado titubea entre quedarse en la empresa o probar su suerte en otra. El modelo de dignificación y liderazgo está previsto para ser difundido y replicado, tanto en la seguridad privada como en otras industrias. El cúmulo de actos tangibles por parte de la empresa para mejorar la calidad de vida de los trabajadores crea un sentimiento de pertenencia y gratitud que, como imán, atraerá y retendrá a los más talentosos, incluso ante la posibilidad de obtener mejores ingresos en otras empresas del ramo o de otra industria. Se trata de una visión moderna de alta dirección que busca que el enfoque en la persona sea adoptado paulatinamente en toda organización que pretende superar un contexto donde aún predomina la explotación del trabajador. En los próximos años, las empresas con un clima organizacional hostil serán reemplazadas por empresas que se autocuestionan y se reinventan, que crean espacios en los que el trabajo en equipo y la humildad lo son todo. Empresas donde los colaboradores entienden y viven los valores de la empresa, saben reconocer y rechazar de forma tajante propuestas de actos deshonestos, buscan diariamente innovar, entienden el rumbo de la organización y la forma en que su trabajo contribuye a alcanzarlo.

JORGE URIBE MAZA

Director Comercial Grupo IPS de México

Grupo IPS de México fue fundado en 1995. Se especializa en seguridad privada. Cuentan con una filosofía con propósito humano, de ahí deriva su misión: “Hacer feliz a nuestra gente”.

www.grupoipsmexico.com