El influencer es el nuevo vendedor

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YY el nuevo líder. Y el nuevo agente de cambio positivo en la organización.

Mucho se ha hablado del desarrollo de personas clave a base de habilidades blandas que les permitan ser mejores líderes dentro de las empresas. También del aprendizaje de novedosas técnicas de ventas para alcanzar las cada día más difíciles proyecciones anuales. Lo cierto es que poco se ha aprovechado la capacidad mediática que tenemos todos los seres humanos en esta nueva era de la comunicación digital masiva, a partir de la cual podemos ser influyentes en nuestro círculo, generando éxito propio y a nuestro alrededor. Aquí no estamos hablando de ser un youtuber famoso ni de un gamer millonario; pero sí de lo que los llevó a la fama a su corta edad y en un tiempo muy breve.

Cuando nos convertimos en una fuente de conocimiento o en una referencia de algún tipo, automáticamente se genera un efecto reflejo consciente o inconsciente.

Se trata de una nueva forma de entender al mundo, a la persona y a la tecnología. Hoy, a diferencia de hace tan sólo unos pocos años, tenemos la posibilidad de ser vistos y escuchados en tiempo real al otro lado del mundo. El poder de la palabra, por lo tanto, se vuelve más relevante que nunca. Así que más nos vale tener algo interesante que decir. Por otro lado, el terreno del lenguaje se ha aplanado por completo, es decir, todos nos hablamos por igual, de manera horizontal, sin jerarquías, puestos, edades ni cualquier tipo de distancia social. En otras palabras, las generaciones y las clases desaparecieron para dar paso a una misma era que todos compartimos y en la que todos nos tuteamos. 

Todas estas condiciones, sumadas a la facilidad de transmisión de mensajes, dan paso a la aparición de los influencers digitales, que más allá de entretenedores en redes sociales, son la nueva versión del ya conocido líder de opinión. Con la enorme diferencia de que hoy todos podemos serlo. Esto no significa que sea fácil. Como todo, lleva un proceso e implica trabajo y disciplina. Partamos de lo más esencial: todos tenemos algo que compartir y todos buscamos de una u otra manera trascender. Entonces lo primero es precisamente empezar un proceso de introspección en el que busquemos eso que nos genera la emoción suficiente como para no dejar de hablar del tema una tarde entera. No importa si se trata de un deporte, un hobbie, un talento especial o algo muy profundo. Puede estar o no relacionado con nuestra profesión. El punto es que verdaderamente nos apasione tanto que transmitamos esa pasión a alguien más. Apenas ahí es donde se genera la primera chispa para empezar a influir en un círculo alrededor nuestro. Todos tenemos a ese amigo o amiga al que acudimos en cierto tema: dónde comer, dónde viajar, cómo conseguir un buen descuento, cuál es la música de moda, cómo invertir nuestro aguinaldo… en fin, cualquier tema de interés general o de nicho. Probablemente nosotros mismos seamos ese amigo para alguien más, en determinado tema. De lo que se trata es de hacerlo de manera mucho más consciente y enfocada. Dedicar un mínimo de tiempo diario o por lo menos semanal a desarrollarlo, a aprender más al respecto y, por lo tanto, crecer poco a poco ese círculo de influencia; convirtiéndonos, eventualmente, en una verdadera autoridad en el tema.

Esto es sólo el principio. Cuando nos convertimos en una fuente de conocimiento o en una referencia de algún tipo, automáticamente se genera un efecto reflejo consciente o inconsciente. Si soy bueno en algo, muy probablemente lo sea en algo más. Es por eso que durante décadas ha funcionado tan bien el uso de embajadores de marca en la publicidad. Si yo respeto a un artista, un deportista famoso o a una celebridad en lo que hace, probablemente le crea si me recomienda un shampoo o una nueva marca de whisky, sin importar que tenga o no que ver con su profesión. Eso mismo ocurre cuando aprendemos a capitalizar una cierta reputación social hoy en día. Lo divertido de todo esto es que se trata de un tema que nos encanta, por lo que debería ser un proceso más que disfrutable. Sin embargo, existen ciertas reglas y principios, la gran mayoría todavía no escritos, que debemos considerar para trascender en este nuevo espacio. A continuación las cinco más importantes:

Especialización: es bueno saber de restaurantes, pero es mejor saber de restaurantes de comida oriental fusión. Entre más especializado sea nuestro tema, más nos podremos diferenciar de otros que hablan de lo mismo. Pero siempre cuidando que exista interés por eso. Para ello valdrá la pena averiguar de qué se está hablando allá afuera.

Marca personal: no basta con saber de algo, hay que tener un ángulo, una opinión y sobre todo un sello personal. Algo que nos distinga y por lo que eventualmente nos identifiquen. Esto idealmente debe ser transversal, es decir, que vaya desde una forma de decir las cosas, hasta cómo nos vemos. Se trata de crear un personaje o un alter ego de nosotros mismos. Ética y legalidad: como en cualquier terreno debe imperar el respeto. No calumniar, no plagiar, no mentir, no generar negatividad, ser congruentes, en fin, las mismas normas que rigen nuestra sociedad debemos aplicarlas aquí. No sólo para construir una buena reputación, sino para evitar problemas legales serios.

Producción: aprender de fotografía, vídeo, diseño y cualquier herramienta que nos ayude a transmitir de mejor manera nuestros mensajes, nos permitirá ser vistos y apreciados por un mayor número de personas allá afuera. No hay que ser un experto en el tema, pero entre más profesionalismo podamos aparentar, más credibilidad podremos obtener.

Plataformas: entender cómo funcionan las redes sociales ya no es sólo de adolescentes. Hoy todos nos movemos ahí, por lo que saber de métricas, de algoritmos y de interacciones, cada día es menos complejo y nos permitirá actuar libremente y más rápido.

Para el año 2021, se prevé que más de la mitad de los norteamericanos en edad productiva serán independientes. Esto quiere decir que cada día es más importante la construcción del individuo; ya no como parte de un corporativo, sino como persona generadora de valor. Es por ello que las organizaciones deben entender mejor esto y apostarle al desarrollo individual desde las áreas más profundas, internas y hasta subjetivas posibles. Sólo de esta manera podrán crecer exitosamente ante estas nuevas realidades.

Los vínculos sociales se han mantenido completamente ajenos y alejados del corporativismo, siendo a veces hasta mal vistos o criticados, cuando en realidad hoy debemos fomentarlos e integrarlos como parte esencial de las interacciones dentro y fuera de las empresas. Somos seres sociales. Históricamente es lo que nos ha llevado a la civilización y al progreso. El respeto al talento, la admiración del conocimiento, la veneración a las habilidades, solían vivirse de manera holística en los grupos sociales, privilegiando siempre el aprendizaje en todos sentidos. Esto no sólo con- seguía el desarrollo de la sociedad, sino la realización individual, ya que resultaba igualmente admirable tener una habilidad física que una capacidad intelectual, cruzando el oficio con cualquier otra actividad humana. En algún momento esto se rompió. Ya sea como individuos o como empresas, quienes lo logren unir otra vez serán quienes prevalezcan.

ARMANDO SERNA

Socio Fundador Miracle Mike Academy

Miracle Mike Academy es la primera escuela en el mundo creada para formar influencers profesionales.


www.miraclemike.com