JOSÉ ANTONIO MÁRSICO
FUNDADOR Y PRESIDENTE DEL CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN, GRUPO BODYSYSTEMS MÉXICO

Un programa integral bien diseñado y ejecutado provee beneficios inmediatos en productividad, ahorros constantes en reducción de la rotación de personal y, a mediano plazo, reducción en primas de seguros de gastos médicos mayores.

Cada vez más el concepto de wellness empresarial está presente en empresas de todo tipo y tamaño en México. Y mientras que un programa de wellness es indispensable para entender y establecer condiciones de trabajo productivas y una relación de trabajo sostenible con todos los colaboradores, todavía hay mucho qué desarrollar en términos de diseño de los programas corporativos y la creación de una cultura de bienestar integral.

Desafortunadamente, es aquí donde se establece un círculo vicioso entre la falta de entendimiento de lo que comprende un programa de wellness integral y los diferentes tipos de objeciones para implantar un programa en la empresa.

Si los beneficios de un programa de wellness integral no son claros, las objeciones para tenerlo serán las incorrectas. Las barreras para implantar un programa integral de wellness en la empresa se pueden clasificar en al menos tres tipos: financieras percibidas, culturales y de conocimiento.

CUANDO EL COLABORADOR PERCIBE QUE SU BIENESTAR PERSONAL NO ES IMPORTANTE PARA LA EMPRESA, EL INTERÉS POR IMPACTAR LOS OBJETIVOS DE LA EMPRESA SE DETERIORA RÁPIDAMENTE.
BARRERAS FINANCIERAS

“No tengo presupuesto” o “no veo cuál es el retorno financiero del programa”, son las objeciones económicas más comunes. Y mientras que estas barreras pueden ser ciertas, esta posición es tan absurda como comprar un auto y contratar al chofer, para después decir que no hay presupuesto para los cambios de aceite del motor o peor aún, decidir no cambiar el aceite porque no hay un retorno inmediato de esa inversión. Si el éxito de una empresa depende del desarrollo y aprovechamiento del talento de sus colaboradores, entonces la empresa tiene que asegurarse de que cada persona —entendida como un ser integral e individual— se encuentra en óptimas condiciones físicas, emocionales y nutricionales que le permitan brindar lo mejor de sí misma, en beneficio del propósito y progreso de la empresa.

Aun así, existen costos escondidos en todo presupuesto corporativo que se pueden reducir o eliminar gracias a la implementación de un programa integral de wellness: el costo escondido de la reposición de personal puede llegar a ser hasta un 40% de la compensación anual de la posición y hay muchas empresas en México que enfrentan niveles de rotación de personal mayores al 100% anual. Niveles excesivos de estrés que mantienen a los colaboradores en estados constantes de ansiedad reducen su productividad cada minuto que están tratando de contribuir a los resultados de su equipo y de la empresa. Cuando el colaborador percibe que su bienestar personal no es importante para la empresa, el interés por impactar los objetivos de la empresa se deteriora rápidamente.

Un programa integral de wellness desarrolla lealtad a los objetivos de la empresa, permite que el colaborador mantenga un nivel productivo de estrés y fomenta que la persona se vea a sí misma en el futuro de la empresa, reduciendo las tasas de rotación.

BARRERAS CULTURALES

Es entendible que si una empresa no cuenta con un programa de wellness es precisamente porque el nivel de valoración del bienestar está todavía en desarrollo. Es posible, y a la vez ilógico, decidir no tener un programa de wellness porque la cultura de la empresa hacia el bienestar integral todavía es débil. ¿De qué otra forma se puede desarrollar la cultura de bienestar si no es a través de un programa integral de wellness que impacte ese aspecto de la cultura organizacional?
El bienestar de las personas como un valor de la empresa se tiene que sembrar y cultivar gradualmente todos los días. Muchas empresas que tienen desde hace décadas la seguridad física o la integridad personal como valor, promueven que solamente los colaboradores que exhiben comportamientos seguros e integridad personal deben ser retenidos. Algún día la empresa mexicana también podrá declarar que solamente los colaboradores que vean por su bienestar integral y el del personal a su cargo deberán ser retenidos y considerados para posiciones de mayor relevancia. Es sabio pensar que una persona que ve por sí misma y por sus equipos de trabajo velará fielmente por los objetivos de la empresa. Los indicadores clave de bienestar KWI (Key Wellness Indicators) tienen que estar integrados a los indicadores clave de desempeño KPI (Key Performance Indicators) de las personas y de los equipos de trabajo.
La cultura de una empresa se impacta principalmente mediante la aplicación de recompensas y consecuencias al comportamiento de las personas. Mientras que hoy en día la participación de los colaboradores todavía se plantea de manera voluntaria, pronto el bienestar integral individual será un factor clave de desempeño que impacte la compensación y la carrera de las personas. Las empresas tal vez no quieran todavía obligar a que sus colaboradores participen en un programa de wellness, pero sí podrían utilizar los KWI individuales como un factor de evaluación de desempeño. La legislación laboral y el diseño de relación de trabajo está cambiando rápidamente en esa dirección.

BARRERAS DE CONOCIMIENTO

Es absurdo pensar que una empresa que no tiene desarrollada su cultura de bienestar tenga implementado un programa integral de wellness. ¿Cómo se puede tener un programa excelente si no hay la experiencia para crearlo? Las empresas muchas veces comienzan su programa de wellness a través de la contratación de servicios que se han prescrito a sí mismas.

Esta decisión puede ayudar y es un buen comienzo, pero está lejos de ser considerado un programa integral de wellness. Un programa de seguridad de información puede comenzar por la instalación de un antivirus, pero se requiere todo un análisis experto de las vulnerabilidades en el manejo de datos de la empresa para poder diseñar e implementar un programa que cumpla con todos los requerimientos. En el bienestar integral se presenta la misma situación. Se requiere un análisis inicial de la situación para poderlo sembrar, desarrollar, fortalecer y consolidar hasta que quede impregnado en la cultura y la estrategia operativa de la empresa.

Desde el diseño de las áreas de actividad física, la campaña de comunicación y la operación del programa sin afectar las tareas de los colaboradores, hasta la integración de los KWI con los KPI de las personas y equipos de trabajo, representan una gran demanda para la cual la empresa puede no tener la experiencia necesaria. La evaluación inicial, el diseño y la ejecución de un programa debe ser visto no como la contratación de una proveeduría de actividades sino como la alianza con expertos que brinden un servicio consultivo integral para el bienestar.

CONCLUSIÓN

En México, el bienestar integral de las personas que colaboran en una empresa está apenas en la fase de descubrimiento. Ya sea porque es un requerimiento de cumplimiento corporativo o porque ya se conocen los beneficios financieros, laborales y de continuidad de negocio, un programa integral de wellness será muy pronto un elemento estándar de cualquier empresa que quiera alcanzar desarrollo integral sustentable.


Fundada en 2005, Body Systems Corporate Wellness se especializa en programas de bienestar integral corporativo, programas de bienestar integral para alta dirección y activaciones físicas para marcas. www.corporatewellness.com.mx